La telaraña era enorme. Tanto que cubría la parte alta de la ciudad.
Los edificios se elevaban inertes, sin luz, aparentemente vacíos.
En lo alto, casi cuando uno perdía la vista, la enorme red estaba en todas partes.
Hacia tiempo que no se veía el cielo, era como un techo omnipresente.
La sensación de que se estaba en una cueva era inevitable.
A veces, uno podía llegar a pensar que alejándose hacía la periferia la situación terminaría.
Pero el refugio estaba en el centro, el sustento estaba en el mismo meollo de la cuestión.
Era difícil llegar a las afueras sin perder el norte, manteniendo la cordura.
Cuando se pensaba que allí se estaba bien, en cuanto uno se acostumbraba al escenario, entonces surgían las sombras y los ruidos.
Desde lo alto llegaban las repercusiones distorsionadas de los movimientos que allí acontecían.
Y eso lo cambiaba todo, daba que pensar, hacía que cualquiera se replantease el sentido de aquello.
La locura estaba presente en todas partes, pero sobre todo en su interior.
Era algo que calaba hondo, que llegaba hasta lo más profundo del alma para quedarse allí instalado.
De vez en cuando, la catarsis llegaba: reía, corría, bailaba, soñaba, se creía el rey de las ratas...
Otras veces intentaba ser una sombra, deslizándose entre los restos de aquella gran ruina, pasando desapercibido, creyendo que conseguía lo que pretendía.
En realidad, daba igual, la telaraña estaba demasiado alta como para que importase lo que se hiciese allí abajo. Era una influencia constate, pero lejana.
La búsqueda de Tanelorn es un camino. El destino es en sí el mismo el camino. Que, dicen, es donde se encuentra Tanelorn. Espero encontrarme con compañeros que me guíen, me enseñen, me asombren, me acompañen...
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2014/11/18
LA TELARAÑA
2014/10/16
MICROCLIMAS SOCIALES, INFLUENCIA Y ADAPTACIÓN
Mucho tiempo en un ambiente de tristeza, te acaba deprimiendo sin que casi te des cuenta.
Si vives en un lugar donde lo normal es hablar a gritos, ladrando, pues reaccionas así normalmente.
Si todo lo que te rodea emana sumisión pues la tendencia es a ser sumiso.
Si todos están cabreados, parece que uno no puede no estar cabreado.
Y así...
Hay una tendencia a la continuidad.
Si solo te pisan un día, reaccionas fácilmente, pero si lo hacen muy a menudo...
Cuanto más tiempo pasa, más te acostumbras. Hasta que no te das cuenta casi. O si te das cuenta, piensas que es lo que tiene que pasar, que es lo normal.
Es como la historia que todos hemos oído acerca del sapo o el cangrejo que si cae al agua hirviendo salta, o intenta salir, mientras que si la temperatura del agua va subiendo poco a poco, se cuece casi sin enterarse.
Pues imagínate que el agua tardase años en subir de temperatura, o que permaneciese mucho tiempo con un nivel de grados muy elevado, sin acabar de subir del todo nunca.
Antes o después llega el desgaste.
Y casi es peor si te diste cuenta, pero pensabas que la temperatura nunca te afectaría tanto, que tu podías con todo. Y dejaste que pasase.
Y bueno, no vamos ya a hablar de si eso lo pensaron otros por ti.
Antes o después, es normal que alguien o algo se salga de la tendencia.
Si vives en un lugar donde lo normal es hablar a gritos, ladrando, pues reaccionas así normalmente.
Si todo lo que te rodea emana sumisión pues la tendencia es a ser sumiso.
Si todos están cabreados, parece que uno no puede no estar cabreado.
Y así...
Hay una tendencia a la continuidad.
Si solo te pisan un día, reaccionas fácilmente, pero si lo hacen muy a menudo...
Cuanto más tiempo pasa, más te acostumbras. Hasta que no te das cuenta casi. O si te das cuenta, piensas que es lo que tiene que pasar, que es lo normal.
Es como la historia que todos hemos oído acerca del sapo o el cangrejo que si cae al agua hirviendo salta, o intenta salir, mientras que si la temperatura del agua va subiendo poco a poco, se cuece casi sin enterarse.
Pues imagínate que el agua tardase años en subir de temperatura, o que permaneciese mucho tiempo con un nivel de grados muy elevado, sin acabar de subir del todo nunca.
Antes o después llega el desgaste.
Y casi es peor si te diste cuenta, pero pensabas que la temperatura nunca te afectaría tanto, que tu podías con todo. Y dejaste que pasase.
Y bueno, no vamos ya a hablar de si eso lo pensaron otros por ti.
Antes o después, es normal que alguien o algo se salga de la tendencia.
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