2014/10/20

ERASE EL MISMO SEÑOR...

Erase el mismo señor (del post anterior)...

Y su visión era borrosa a causa de la sangre negra que brotaba de sus ojos.
Y sus ropas estaban manchadas por la sangre de su herida, por el oxido del cuchillo, y por la tierra sobre la que se arrastraba. 
Y estaba desorientado por el ruido de la muchedumbre.

Pero entonces decidió fijar la vista en un punto. Tomar un objetivo.
Y habló... creando una situación nueva.

Con rabia, reconoció los méritos de su atacante por haberle derrotado.
Miró a los ojos al gentío, y uno de ellos se acerco a ayudarle.
Y con su camisa limpió su mirada.
Y vio que el trapo se llevaba el rojo, que no era tan negro. 
En realidad no lloraba sangre. Solo eran lágrimas salpicadas de ella.

Y volvió a hablar... y los acusó a todos de su cobardía, de haberse respaldado en el hombre del puñal, de no haber entendido sus acciones.

Y entonces miro bien a su alrededor, y reconoció a su atacante, y vio que lo apreciaba desde hace mucho tiempo, y perplejo le preguntó porque.

Y no obtuvo respuesta, solo una mirada de compasión y vergüenza.

Y entonces se dio cuenta de que la herida no era tan profunda. Pero escocía como un demonio por la suciedad y el oxido del arma utilizada.

Y se pregunto de donde había salido el cuchillo, quien se lo había dado a ese hombre que contemplaba.

Pensó en los que le rodeaban, pensó en la autoridad, y pensó en infinitas posibilidades en apenas unos segundos.

Y mientras pensaba... la multitud se disgrego.

El hombre que lo había apuñalado tiro el arma al suelo, se acercó y le ayudó a acabar de levantarse.

Le confesó su secreto: "Yo no tengo la culpa, pero tu tampoco".

Se giró, comenzó a andar, y nunca más volvió a verlo.

Por un momento se quedó sin habla, desorientado, casi mareado.

Todo lo que había hecho, lo acontecido, su gran mal... nada de eso les importaba.

Ni siquiera el resultado.

Todo había dado igual para todos.

Menos para el... y para el hombre del cuchillo.