2014/10/23

LA MADRIGUERA DE LA BRUJA

Más allá del canal, alejándose de las afueras de la aldea. Una vez te adentras en los campos de arroz, hay un bosque de cerezos. Todo el mundo lo disfruta cuando esta en flor, llenando de color y aroma la primavera. Y los campesinos aún más cuando da su fruto.

Pero para Kishuan, era su hogar. Muy adentro, cuando uno casi se cansa de caminar entre las bellas flores, y los aromas dejan casi de percibirse, estaba la entrada. Era una pequeña trampilla, cubierta de tierra, muy bien camuflada entre la hierba que crecía.

Cualquiera diría que solo era una vulgar madriguera excavada en la tierra. La entrada angosta casi lo demostraba, las paredes de tierra parecían reafirmarlo, y la humildad y escasa categoría de las pertenencias de la propietaria señalaban que así era. Pero más allá de las apariencias era un lugar confortable, adecuado para sus necesidades, cálido en invierno y fresco en verano, recogido, escondido de aquellos que quisieran hacerle daño. Era su refugio, su hogar. El lugar donde se protegía, donde podía olvidar como la trataban los habitantes de la aldea.

Su profesión no ayudaba. Todos creían que era una bruja, y así la llamaban. La temían, pero a veces recurrían a ella. También levantaba pasiones, pero escondidas de la vista de todos. Nadie lo hubiese reconocido en público. En realidad solo era una sughenja, no una bruja, pero solo las gentes de alta clase podían ser sughenjas ¿no? ¿Cómo iba a hablar con los Kamis una persona de origen tan vulgar?.

Desde luego sus rasgos tampoco ayudaban. La gente del lugar estaba llena de prejuicios, pero en la mayoría de los sitios que conocía era así. Su pelo ligeramente pelirrojo, su mayor altura, y el color de los ojos delataban la mezcla de su linaje con extraños gaijin venidos de occidente, de tierras desconocidas.

Sin embargo ella se sentía bien en el lugar. Cuando la situación era demasiado para ella, corría a su madriguera y se refugiaba. Allí, todo lo que la afligía desaparecía.

Algunos roedores habían decidido compartir su morada con ella. Ratoncillos que se alimentaban del bosque y del arrozal. Por algún motivo, habían encontrado su casa y la habían hecho suya. Al principio no le gustó la idea, pero poco a poco se fue haciendo a ella, y acabo poniéndoles arroz, y algún trozo de tofu para que no se fueran. Poco a poco se hicieron compañeros de madriguera, de vida, y amigos.

Todo iba bien hasta antes de aquel invierno. Cuando una maldición cayo sobre la aldea. 

El magistrado tardó de más en volver, y cuando lo hizo ya no era él. Lo parecía, pero no lo era. Solo ella lo supo, los demás no parecieron darse cuenta. Al final se enteró: venía de tierras sombrías. Corrompió al metsuke, si es que no lo estaba ya. Despertó al ser que dormía bajo la aldea. Un oni antiguo, que había sido dejado allí durante el final del segundo alzamiento del portavoz de la sangre, dormido, a la espera de que volviesen los suyos. El magistrado oscuro no lo despertó del todo, lo dejó en medio en letargo, pero sus poderes estaban activos. Volvía una vez a la semana para mantenerlo así. La influencia del oni alteró a los kamis y trastoco los sueños de la población, todo el mundo dormía mal, tenía pesadillas, a veces actuaban durante el día como si estuviesen dormidos, veían cosas que no estaban allí y las que sí estaban las veían de otra manera, les mandaba mensajes oscuros y maléficos, transformándolos. Poco a poco se fueron volviendo todos locos. Todos, menos ella, que vivía fuera del pueblo. Menos ella, que estaba protegida en su madriguera. 

Llegó la primavera, y también llegó la gente de fuera. Ella intento ayudarles, guiarles. El problema era grave y alguien tenia que solucionarlo. Los primeros fallaron, los segundos lo consiguieron. Y fue bueno para mucha gente. Pero Kishuan tuvo que abandonar su hogar y marcharse. Quizá algún día podría volver, pero ya no era el sitio adecuado para ella. Con pena dejo atrás el único lugar que de verdad apreciaba, al que cuando volvía se sentía bien, y comenzó su camino. Un camino de búsqueda. Tenía que encontrar al magistrado y evitar que hiciese lo mismo en otros sitios. Quizás, ojalá, algún día podría volver.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya ya...
Ya me podria haber dicho que tuviese cuidado con los lobos o algo asi....

Malditos sugenjas.... siempre jugandotela !!!!

Siko-Samurai.
Siko-Ronin.
Siko-loba.

PD: Nunca me habia cundido tanto una ficha !!:)

Ito.

Tiempo de tormentas dijo...

Me caían bien ambos personajes.
Habríais hecho buen equipo