La telaraña era enorme. Tanto que cubría la parte alta de la ciudad.
Los edificios se elevaban inertes, sin luz, aparentemente vacíos.
En lo alto, casi cuando uno perdía la vista, la enorme red estaba en todas partes.
Hacia tiempo que no se veía el cielo, era como un techo omnipresente.
La sensación de que se estaba en una cueva era inevitable.
A veces, uno podía llegar a pensar que alejándose hacía la periferia la situación terminaría.
Pero el refugio estaba en el centro, el sustento estaba en el mismo meollo de la cuestión.
Era difícil llegar a las afueras sin perder el norte, manteniendo la cordura.
Cuando se pensaba que allí se estaba bien, en cuanto uno se acostumbraba al escenario, entonces surgían las sombras y los ruidos.
Desde lo alto llegaban las repercusiones distorsionadas de los movimientos que allí acontecían.
Y eso lo cambiaba todo, daba que pensar, hacía que cualquiera se replantease el sentido de aquello.
La locura estaba presente en todas partes, pero sobre todo en su interior.
Era algo que calaba hondo, que llegaba hasta lo más profundo del alma para quedarse allí instalado.
De vez en cuando, la catarsis llegaba: reía, corría, bailaba, soñaba, se creía el rey de las ratas...
Otras veces intentaba ser una sombra, deslizándose entre los restos de aquella gran ruina, pasando desapercibido, creyendo que conseguía lo que pretendía.
En realidad, daba igual, la telaraña estaba demasiado alta como para que importase lo que se hiciese allí abajo. Era una influencia constate, pero lejana.
La búsqueda de Tanelorn es un camino. El destino es en sí el mismo el camino. Que, dicen, es donde se encuentra Tanelorn. Espero encontrarme con compañeros que me guíen, me enseñen, me asombren, me acompañen...
2014/11/18
LA TELARAÑA
2014/11/11
EL LÍMITE
El limite estaba tan lejos que parecía inexistente.
Se ocultaba más allá del horizonte, donde nadie podía verlo.
Pero tú caminaste durante meses, avanzaste a lo largo de los años.
Buscando un sendero hacia el infinito, sin parada.
Corriendo entre los edificios, llamándolo a gritos en medio de los campos.
Apartando a la gente a empujones, mirando hacia la nada.
Siempre esperando la oportunidad de poder esquivar a la realidad que te perseguía.
Queriendo ser lo máximo que se pudiese ser.
Extrayendo el elixir, tentando al vacío.
Forzando la situación siempre a favor.
Con el viento en contra, pero aprovechando toda inercia.
Pudiendo escapar, pero evitando hacerlo a toda costa.
Creando una carrera sin final hacia el precipicio.
Pensando que cuando se acabase el suelo saldrías volando.
Confiando en los designios del destino.
Probando hasta donde podía llegar la situación.
Retorciendo los límites de la realidad.
Sin comprobar dónde estabas en ese momento.
Solo viendo donde ibas a llegar mañana.
Ese mañana que nunca llegaba, porque el destino final siempre estaba más allá.
Ahora jadeas dando tumbos.
Tu visión esta borrosa por el cansancio.
Y aunque te falta la respiración, y el corazón te va a cien, sigues tirando hacía delante como si no hubiese otra opción.
A veces, creíste que lo podías todo, cegado por los resplandores de la adrenalina.
Bañado por los placeres de la dopamina, pensaste que no había fracaso posible.
Sumido en un paraíso artificial, rodeado de fuego abrasador y ácido corrosivo.
Apretando los dientes y forzando el ritmo hasta alcanzar el tiempo de la victoria.
Viendo fantasmas producidos por tu mente, que te llevaron hasta el éxito.
Probando los sabores del amanecer hasta embriagarte de ellos.
Escuchando palabras envenenadas por las ansias ajenas.
Confiando en los testigos de la desdicha y la angustia.
Mirando con desdén los recodos del camino en los que habían caído otros dejando atrás sus cadáveres.
Pisando las cascaras rotas de tus otros yo, mientras el tiempo susurraba mentiras a tu oído.
Pensando que el sucio peso de la fatiga no haría mella en tu armadura.
Alguna vez, al bajar el ritmo por un momento, viste el campo de batalla cubierto por cuerpos quebrados. Y reconociste tu rostro en todos ellos.
A veces, las lágrimas corrieron por tu cara hasta saltar de tus mejillas y caer al suelo.
En alguna ocasión, esas lágrimas hicieron nacer brotes que se convirtieron en árboles.
Se ocultaba más allá del horizonte, donde nadie podía verlo.
Pero tú caminaste durante meses, avanzaste a lo largo de los años.
Buscando un sendero hacia el infinito, sin parada.
Corriendo entre los edificios, llamándolo a gritos en medio de los campos.
Apartando a la gente a empujones, mirando hacia la nada.
Siempre esperando la oportunidad de poder esquivar a la realidad que te perseguía.
Queriendo ser lo máximo que se pudiese ser.
Extrayendo el elixir, tentando al vacío.
Forzando la situación siempre a favor.
Con el viento en contra, pero aprovechando toda inercia.
Pudiendo escapar, pero evitando hacerlo a toda costa.
Creando una carrera sin final hacia el precipicio.
Pensando que cuando se acabase el suelo saldrías volando.
Confiando en los designios del destino.
Probando hasta donde podía llegar la situación.
Retorciendo los límites de la realidad.
Sin comprobar dónde estabas en ese momento.
Solo viendo donde ibas a llegar mañana.
Ese mañana que nunca llegaba, porque el destino final siempre estaba más allá.
Ahora jadeas dando tumbos.
Tu visión esta borrosa por el cansancio.
Y aunque te falta la respiración, y el corazón te va a cien, sigues tirando hacía delante como si no hubiese otra opción.
A veces, creíste que lo podías todo, cegado por los resplandores de la adrenalina.
Bañado por los placeres de la dopamina, pensaste que no había fracaso posible.
Sumido en un paraíso artificial, rodeado de fuego abrasador y ácido corrosivo.
Apretando los dientes y forzando el ritmo hasta alcanzar el tiempo de la victoria.
Viendo fantasmas producidos por tu mente, que te llevaron hasta el éxito.
Probando los sabores del amanecer hasta embriagarte de ellos.
Escuchando palabras envenenadas por las ansias ajenas.
Confiando en los testigos de la desdicha y la angustia.
Mirando con desdén los recodos del camino en los que habían caído otros dejando atrás sus cadáveres.
Pisando las cascaras rotas de tus otros yo, mientras el tiempo susurraba mentiras a tu oído.
Pensando que el sucio peso de la fatiga no haría mella en tu armadura.
Alguna vez, al bajar el ritmo por un momento, viste el campo de batalla cubierto por cuerpos quebrados. Y reconociste tu rostro en todos ellos.
A veces, las lágrimas corrieron por tu cara hasta saltar de tus mejillas y caer al suelo.
En alguna ocasión, esas lágrimas hicieron nacer brotes que se convirtieron en árboles.
2014/11/02
SE RASGÓ EL VELO
Se rasgó el velo,
no cayó el telón.
Las máscaras empezaron a quebrarse,
y los rostros que había bajo ellas eran horribles.
Los monstruos comenzaron a salir a la luz,
y sus ojos se contrajeron después de tanta oscuridad.
Ya no hacia falta continuar,
la función había acabado.
El publico pretendía aplaudir,
pero el asombro se lo impidió.
Costaba encontrar una cara amable entre los actores,
y no estaba la audiencia para hacer esfuerzos.
El cadaver no era ficticio,
y la sangre comenzó a brotar lo suficiente como para ser vista.
Nadie entendía nada,
pero no era necesario.
Los hechos eran casi los mismos,
aunque teñidos de cruel realidad.
Casi todos estaban quietos,
y miraban fijamente hacia el infinito.
El tiempo pareció prolongarse en un silencio brutal,
pero al final comenzó la terrible estampida mortal.
Gracias a Dios la recaudación había salido hacía ya rato del teatro.
no cayó el telón.
Las máscaras empezaron a quebrarse,
y los rostros que había bajo ellas eran horribles.
Los monstruos comenzaron a salir a la luz,
y sus ojos se contrajeron después de tanta oscuridad.
Ya no hacia falta continuar,
la función había acabado.
El publico pretendía aplaudir,
pero el asombro se lo impidió.
Costaba encontrar una cara amable entre los actores,
y no estaba la audiencia para hacer esfuerzos.
El cadaver no era ficticio,
y la sangre comenzó a brotar lo suficiente como para ser vista.
Nadie entendía nada,
pero no era necesario.
Los hechos eran casi los mismos,
aunque teñidos de cruel realidad.
Casi todos estaban quietos,
y miraban fijamente hacia el infinito.
El tiempo pareció prolongarse en un silencio brutal,
pero al final comenzó la terrible estampida mortal.
Gracias a Dios la recaudación había salido hacía ya rato del teatro.
2014/10/28
NO PARECÍA HABER SALIDA
Intentó ir hacia la derecha... pero no.
Probó con la izquierda, pero tampoco.
No podía avanzar, porque el camino estaba lleno de espinos.
Por detrás solo había un gran cocodrilo, amenazante, con su boca abierta.
Joder, pues volar no podía. Todavía no le habían crecido las alas.
De hecho, no creía que eso fuese a pasar. Al fin y al cabo, era humano.
¿Qué quedaba?, ¿Ir hacia abajo?, ¿Cavar un túnel con las manos?
Llevaba mucho tiempo en el laberinto, y ni siquiera se le había ocurrido esa opción hasta entonces.
No, no creyó que esa pudiese ser la solución.
Pero tenía que haber una.
Probó con la izquierda, pero tampoco.
No podía avanzar, porque el camino estaba lleno de espinos.
Por detrás solo había un gran cocodrilo, amenazante, con su boca abierta.
Joder, pues volar no podía. Todavía no le habían crecido las alas.
De hecho, no creía que eso fuese a pasar. Al fin y al cabo, era humano.
¿Qué quedaba?, ¿Ir hacia abajo?, ¿Cavar un túnel con las manos?
Llevaba mucho tiempo en el laberinto, y ni siquiera se le había ocurrido esa opción hasta entonces.
No, no creyó que esa pudiese ser la solución.
Pero tenía que haber una.
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2014/10/23
LA MADRIGUERA DE LA BRUJA
Más allá del canal, alejándose de las afueras de la aldea. Una vez te adentras en los campos de arroz, hay un bosque de cerezos. Todo el mundo lo disfruta cuando esta en flor, llenando de color y aroma la primavera. Y los campesinos aún más cuando da su fruto.
Pero para Kishuan, era su hogar. Muy adentro, cuando uno casi se cansa de caminar entre las bellas flores, y los aromas dejan casi de percibirse, estaba la entrada. Era una pequeña trampilla, cubierta de tierra, muy bien camuflada entre la hierba que crecía.
Cualquiera diría que solo era una vulgar madriguera excavada en la tierra. La entrada angosta casi lo demostraba, las paredes de tierra parecían reafirmarlo, y la humildad y escasa categoría de las pertenencias de la propietaria señalaban que así era. Pero más allá de las apariencias era un lugar confortable, adecuado para sus necesidades, cálido en invierno y fresco en verano, recogido, escondido de aquellos que quisieran hacerle daño. Era su refugio, su hogar. El lugar donde se protegía, donde podía olvidar como la trataban los habitantes de la aldea.
Su profesión no ayudaba. Todos creían que era una bruja, y así la llamaban. La temían, pero a veces recurrían a ella. También levantaba pasiones, pero escondidas de la vista de todos. Nadie lo hubiese reconocido en público. En realidad solo era una sughenja, no una bruja, pero solo las gentes de alta clase podían ser sughenjas ¿no? ¿Cómo iba a hablar con los Kamis una persona de origen tan vulgar?.
Desde luego sus rasgos tampoco ayudaban. La gente del lugar estaba llena de prejuicios, pero en la mayoría de los sitios que conocía era así. Su pelo ligeramente pelirrojo, su mayor altura, y el color de los ojos delataban la mezcla de su linaje con extraños gaijin venidos de occidente, de tierras desconocidas.
Sin embargo ella se sentía bien en el lugar. Cuando la situación era demasiado para ella, corría a su madriguera y se refugiaba. Allí, todo lo que la afligía desaparecía.
Algunos roedores habían decidido compartir su morada con ella. Ratoncillos que se alimentaban del bosque y del arrozal. Por algún motivo, habían encontrado su casa y la habían hecho suya. Al principio no le gustó la idea, pero poco a poco se fue haciendo a ella, y acabo poniéndoles arroz, y algún trozo de tofu para que no se fueran. Poco a poco se hicieron compañeros de madriguera, de vida, y amigos.
Todo iba bien hasta antes de aquel invierno. Cuando una maldición cayo sobre la aldea.
El magistrado tardó de más en volver, y cuando lo hizo ya no era él. Lo parecía, pero no lo era. Solo ella lo supo, los demás no parecieron darse cuenta. Al final se enteró: venía de tierras sombrías. Corrompió al metsuke, si es que no lo estaba ya. Despertó al ser que dormía bajo la aldea. Un oni antiguo, que había sido dejado allí durante el final del segundo alzamiento del portavoz de la sangre, dormido, a la espera de que volviesen los suyos. El magistrado oscuro no lo despertó del todo, lo dejó en medio en letargo, pero sus poderes estaban activos. Volvía una vez a la semana para mantenerlo así. La influencia del oni alteró a los kamis y trastoco los sueños de la población, todo el mundo dormía mal, tenía pesadillas, a veces actuaban durante el día como si estuviesen dormidos, veían cosas que no estaban allí y las que sí estaban las veían de otra manera, les mandaba mensajes oscuros y maléficos, transformándolos. Poco a poco se fueron volviendo todos locos. Todos, menos ella, que vivía fuera del pueblo. Menos ella, que estaba protegida en su madriguera.
Llegó la primavera, y también llegó la gente de fuera. Ella intento ayudarles, guiarles. El problema era grave y alguien tenia que solucionarlo. Los primeros fallaron, los segundos lo consiguieron. Y fue bueno para mucha gente. Pero Kishuan tuvo que abandonar su hogar y marcharse. Quizá algún día podría volver, pero ya no era el sitio adecuado para ella. Con pena dejo atrás el único lugar que de verdad apreciaba, al que cuando volvía se sentía bien, y comenzó su camino. Un camino de búsqueda. Tenía que encontrar al magistrado y evitar que hiciese lo mismo en otros sitios. Quizás, ojalá, algún día podría volver.
Pero para Kishuan, era su hogar. Muy adentro, cuando uno casi se cansa de caminar entre las bellas flores, y los aromas dejan casi de percibirse, estaba la entrada. Era una pequeña trampilla, cubierta de tierra, muy bien camuflada entre la hierba que crecía.
Cualquiera diría que solo era una vulgar madriguera excavada en la tierra. La entrada angosta casi lo demostraba, las paredes de tierra parecían reafirmarlo, y la humildad y escasa categoría de las pertenencias de la propietaria señalaban que así era. Pero más allá de las apariencias era un lugar confortable, adecuado para sus necesidades, cálido en invierno y fresco en verano, recogido, escondido de aquellos que quisieran hacerle daño. Era su refugio, su hogar. El lugar donde se protegía, donde podía olvidar como la trataban los habitantes de la aldea.
Su profesión no ayudaba. Todos creían que era una bruja, y así la llamaban. La temían, pero a veces recurrían a ella. También levantaba pasiones, pero escondidas de la vista de todos. Nadie lo hubiese reconocido en público. En realidad solo era una sughenja, no una bruja, pero solo las gentes de alta clase podían ser sughenjas ¿no? ¿Cómo iba a hablar con los Kamis una persona de origen tan vulgar?.
Desde luego sus rasgos tampoco ayudaban. La gente del lugar estaba llena de prejuicios, pero en la mayoría de los sitios que conocía era así. Su pelo ligeramente pelirrojo, su mayor altura, y el color de los ojos delataban la mezcla de su linaje con extraños gaijin venidos de occidente, de tierras desconocidas.
Sin embargo ella se sentía bien en el lugar. Cuando la situación era demasiado para ella, corría a su madriguera y se refugiaba. Allí, todo lo que la afligía desaparecía.
Algunos roedores habían decidido compartir su morada con ella. Ratoncillos que se alimentaban del bosque y del arrozal. Por algún motivo, habían encontrado su casa y la habían hecho suya. Al principio no le gustó la idea, pero poco a poco se fue haciendo a ella, y acabo poniéndoles arroz, y algún trozo de tofu para que no se fueran. Poco a poco se hicieron compañeros de madriguera, de vida, y amigos.
Todo iba bien hasta antes de aquel invierno. Cuando una maldición cayo sobre la aldea.
El magistrado tardó de más en volver, y cuando lo hizo ya no era él. Lo parecía, pero no lo era. Solo ella lo supo, los demás no parecieron darse cuenta. Al final se enteró: venía de tierras sombrías. Corrompió al metsuke, si es que no lo estaba ya. Despertó al ser que dormía bajo la aldea. Un oni antiguo, que había sido dejado allí durante el final del segundo alzamiento del portavoz de la sangre, dormido, a la espera de que volviesen los suyos. El magistrado oscuro no lo despertó del todo, lo dejó en medio en letargo, pero sus poderes estaban activos. Volvía una vez a la semana para mantenerlo así. La influencia del oni alteró a los kamis y trastoco los sueños de la población, todo el mundo dormía mal, tenía pesadillas, a veces actuaban durante el día como si estuviesen dormidos, veían cosas que no estaban allí y las que sí estaban las veían de otra manera, les mandaba mensajes oscuros y maléficos, transformándolos. Poco a poco se fueron volviendo todos locos. Todos, menos ella, que vivía fuera del pueblo. Menos ella, que estaba protegida en su madriguera.
Llegó la primavera, y también llegó la gente de fuera. Ella intento ayudarles, guiarles. El problema era grave y alguien tenia que solucionarlo. Los primeros fallaron, los segundos lo consiguieron. Y fue bueno para mucha gente. Pero Kishuan tuvo que abandonar su hogar y marcharse. Quizá algún día podría volver, pero ya no era el sitio adecuado para ella. Con pena dejo atrás el único lugar que de verdad apreciaba, al que cuando volvía se sentía bien, y comenzó su camino. Un camino de búsqueda. Tenía que encontrar al magistrado y evitar que hiciese lo mismo en otros sitios. Quizás, ojalá, algún día podría volver.
2014/10/22
CAMBIAR DE PUNTO DE VISTA: DIVERTISE
Pues eso, que a veces solo hay que cambiar de punto de vista.
No es lo mismo ver la misma taza desde arriba, que desde abajo, o mejor aún desde dentro, y no te digo ya con un estado alterado de conciencia.
La cuestión es que es sumamente positivo divertirse con las situaciones.
Hay que estar alerta para darte cuenta de que esta pasando. Pero, ¿cuándo no ha sido eso necesario para que todo salga bien?
Ante un intento de ponerte una trampa, puedes cabrearte o divertirte. Es más positivo tomárselo bien.
Intentan jugártela: divertirse.
Un reto difícil: a divertirse
Estás cansadísimo: divertirse.
Intentan tomarte el pelo: diviértete.
Rumores extraños, infundados o no: diversión inmensa.
En el fondo si es un juego, se puede ganar. Y por muy serio que sea todo, es mejor no amargarse en el proceso.
Que no quiere decir que no actúes, que no haya consecuencias, o que no tomes cartas en el asunto. Y por supuesto, hay que tenerlo TODO en cuenta. Siempre llega el momento adecuado, siempre...
Y eso he decidido: divertirse con las situaciones que se plantean ayuda a tomarse muy en serio las cosas, y con la cabeza libre para pensar mejor.
Ahi es nada...
Aunque muchas veces llega el drama y se fastidia todo. Pero no ha de ser ese el punto de partida.
Y... ¿qué mal nos puede hacer?.
No es lo mismo ver la misma taza desde arriba, que desde abajo, o mejor aún desde dentro, y no te digo ya con un estado alterado de conciencia.
La cuestión es que es sumamente positivo divertirse con las situaciones.
Hay que estar alerta para darte cuenta de que esta pasando. Pero, ¿cuándo no ha sido eso necesario para que todo salga bien?
Ante un intento de ponerte una trampa, puedes cabrearte o divertirte. Es más positivo tomárselo bien.
Intentan jugártela: divertirse.
Un reto difícil: a divertirse
Estás cansadísimo: divertirse.
Intentan tomarte el pelo: diviértete.
Rumores extraños, infundados o no: diversión inmensa.
En el fondo si es un juego, se puede ganar. Y por muy serio que sea todo, es mejor no amargarse en el proceso.
Que no quiere decir que no actúes, que no haya consecuencias, o que no tomes cartas en el asunto. Y por supuesto, hay que tenerlo TODO en cuenta. Siempre llega el momento adecuado, siempre...
Y eso he decidido: divertirse con las situaciones que se plantean ayuda a tomarse muy en serio las cosas, y con la cabeza libre para pensar mejor.
Ahi es nada...
Aunque muchas veces llega el drama y se fastidia todo. Pero no ha de ser ese el punto de partida.
Y... ¿qué mal nos puede hacer?.
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2014/10/21
CUANDO VIENEN LOS ORKOS
Todo cambia cuando alguien avisa de que en el horizonte se ve venir a los orkos.
Las alianzas se quiebran o se refuerzan.
Un aliado que creiamos que era de confianza, es precisamente el que esta planeando como usarnos para cubrirse en la huida.
Otro planea abrirle la puerta al enemigo.
Quien no parecia dorarnos tanto la píldora, coge la lanza y se prepara para la batalla.
Solo Dios sabe si lo hace por el, por ti, porque así lo aprendió, por un buen motivo, o porque no se le ocurre otra opción.
Todo cambia. Uno ve como algunos amigos ya no lo son tanto, como el recelo surge. Y sin embargo, otros, gente que no se hacían demasiado caso, se muestran colaboradores entre ellos.
Y hay un grupo magnifico. Unos pocos. Los que de verdad intentan permanecer fieles a si mismos. Adaptandose a la situación, pero leales a su forma de actuar y a sus elecciones.
Casi todo el mundo cree pertenecer a ese ultimo grupo, pero...no.
A veces, en todo el caos que se genera, en medio del terremoto, ves lo que hay en el fondo. Las relaciones se ponen a prueba ante las circunstancias.
Uno se da cuenta, que a pesar de las diferencias, de los criterios divergentes, de los roces, incluso de los mayores y más importantes cabreos, hay una conexión, algo que une, y te das cuenta de que hay gente que siempre esta ahí. Aunque a veces te hagan daño, te saturen, o... lo que sea.
Y lo más sorprendente de todo es que, a veces, para todo esto no hace falta que vengan los orkos realmente. Solo que la gente crea que si, y se monte la película en su cabeza.
Calma Johny, calma...
Las alianzas se quiebran o se refuerzan.
Un aliado que creiamos que era de confianza, es precisamente el que esta planeando como usarnos para cubrirse en la huida.
Otro planea abrirle la puerta al enemigo.
Quien no parecia dorarnos tanto la píldora, coge la lanza y se prepara para la batalla.
Solo Dios sabe si lo hace por el, por ti, porque así lo aprendió, por un buen motivo, o porque no se le ocurre otra opción.
Todo cambia. Uno ve como algunos amigos ya no lo son tanto, como el recelo surge. Y sin embargo, otros, gente que no se hacían demasiado caso, se muestran colaboradores entre ellos.
Y hay un grupo magnifico. Unos pocos. Los que de verdad intentan permanecer fieles a si mismos. Adaptandose a la situación, pero leales a su forma de actuar y a sus elecciones.
Casi todo el mundo cree pertenecer a ese ultimo grupo, pero...no.
A veces, en todo el caos que se genera, en medio del terremoto, ves lo que hay en el fondo. Las relaciones se ponen a prueba ante las circunstancias.
Uno se da cuenta, que a pesar de las diferencias, de los criterios divergentes, de los roces, incluso de los mayores y más importantes cabreos, hay una conexión, algo que une, y te das cuenta de que hay gente que siempre esta ahí. Aunque a veces te hagan daño, te saturen, o... lo que sea.
Y lo más sorprendente de todo es que, a veces, para todo esto no hace falta que vengan los orkos realmente. Solo que la gente crea que si, y se monte la película en su cabeza.
Calma Johny, calma...
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2014/10/20
ERASE EL MISMO SEÑOR...
Erase el mismo señor (del post anterior)...
Y su visión era borrosa a causa de la sangre negra que brotaba de sus ojos.
Y sus ropas estaban manchadas por la sangre de su herida, por el oxido del cuchillo, y por la tierra sobre la que se arrastraba.
Y estaba desorientado por el ruido de la muchedumbre.
Pero entonces decidió fijar la vista en un punto. Tomar un objetivo.
Y habló... creando una situación nueva.
Con rabia, reconoció los méritos de su atacante por haberle derrotado.
Miró a los ojos al gentío, y uno de ellos se acerco a ayudarle.
Y con su camisa limpió su mirada.
Y vio que el trapo se llevaba el rojo, que no era tan negro.
En realidad no lloraba sangre. Solo eran lágrimas salpicadas de ella.
Y volvió a hablar... y los acusó a todos de su cobardía, de haberse respaldado en el hombre del puñal, de no haber entendido sus acciones.
Y entonces miro bien a su alrededor, y reconoció a su atacante, y vio que lo apreciaba desde hace mucho tiempo, y perplejo le preguntó porque.
Y no obtuvo respuesta, solo una mirada de compasión y vergüenza.
Y entonces se dio cuenta de que la herida no era tan profunda. Pero escocía como un demonio por la suciedad y el oxido del arma utilizada.
Y se pregunto de donde había salido el cuchillo, quien se lo había dado a ese hombre que contemplaba.
Pensó en los que le rodeaban, pensó en la autoridad, y pensó en infinitas posibilidades en apenas unos segundos.
Y mientras pensaba... la multitud se disgrego.
El hombre que lo había apuñalado tiro el arma al suelo, se acercó y le ayudó a acabar de levantarse.
Le confesó su secreto: "Yo no tengo la culpa, pero tu tampoco".
Se giró, comenzó a andar, y nunca más volvió a verlo.
Por un momento se quedó sin habla, desorientado, casi mareado.
Todo lo que había hecho, lo acontecido, su gran mal... nada de eso les importaba.
Ni siquiera el resultado.
Todo había dado igual para todos.
Menos para el... y para el hombre del cuchillo.
Y su visión era borrosa a causa de la sangre negra que brotaba de sus ojos.
Y sus ropas estaban manchadas por la sangre de su herida, por el oxido del cuchillo, y por la tierra sobre la que se arrastraba.
Y estaba desorientado por el ruido de la muchedumbre.
Pero entonces decidió fijar la vista en un punto. Tomar un objetivo.
Y habló... creando una situación nueva.
Con rabia, reconoció los méritos de su atacante por haberle derrotado.
Miró a los ojos al gentío, y uno de ellos se acerco a ayudarle.
Y con su camisa limpió su mirada.
Y vio que el trapo se llevaba el rojo, que no era tan negro.
En realidad no lloraba sangre. Solo eran lágrimas salpicadas de ella.
Y volvió a hablar... y los acusó a todos de su cobardía, de haberse respaldado en el hombre del puñal, de no haber entendido sus acciones.
Y entonces miro bien a su alrededor, y reconoció a su atacante, y vio que lo apreciaba desde hace mucho tiempo, y perplejo le preguntó porque.
Y no obtuvo respuesta, solo una mirada de compasión y vergüenza.
Y entonces se dio cuenta de que la herida no era tan profunda. Pero escocía como un demonio por la suciedad y el oxido del arma utilizada.
Y se pregunto de donde había salido el cuchillo, quien se lo había dado a ese hombre que contemplaba.
Pensó en los que le rodeaban, pensó en la autoridad, y pensó en infinitas posibilidades en apenas unos segundos.
Y mientras pensaba... la multitud se disgrego.
El hombre que lo había apuñalado tiro el arma al suelo, se acercó y le ayudó a acabar de levantarse.
Le confesó su secreto: "Yo no tengo la culpa, pero tu tampoco".
Se giró, comenzó a andar, y nunca más volvió a verlo.
Por un momento se quedó sin habla, desorientado, casi mareado.
Todo lo que había hecho, lo acontecido, su gran mal... nada de eso les importaba.
Ni siquiera el resultado.
Todo había dado igual para todos.
Menos para el... y para el hombre del cuchillo.
2014/10/19
ERASE UN SEÑOR...
Erase un señor...
Estupendo, mágico.
Inteligente, habil.
Culto, sabio.
Serio, solido.
Lógico, racional.
Buena persona.
Intuitivo, investigador.
Apasionado, con iniciativa.
Sensible y conocedor de los demás.
Unido al mundo por la emoción.
De convicciones, con palabra.
Capaz de guiar una nave a un mundo desconocido.
Que cuando se proponía algo, lo conseguía.
Que siempre tenía una solución a los problemas.
Que recogía las tareas abandonadas por otros y les daba vida.
Que sabia lo que casi nadie sabía.
Que aprendía con un chasquido de sus dedos lo que no conocía.
Y era grande y magnanimo.
Y creía que todo podía ser casi perfecto.
Y se esforzaba como nadie.
Y soñaba con que todo era mejor.
Y sabía que camino había que tomar en mitad de la noche más oscura.
Pero luchaba solo.
Pero a veces estaba muy cansado.
Pero nadie le cubría las espaldas.
Pero el tiempo desaparecia entre sus dedos.
Pero la fatiga le hacía fallar cuando la batalla se prolongaba eternamente.
Pero a veces confiaba en quien no debía.
Casi siempre podía conseguir grandes cosas.
Pero casi siempre necesitaba algo de ayuda.
Había un señor...
Y lo apuñalaron a mediodía, delante de todo el mundo, con un cuchillo oxidado, y dejaron que se arrastrase por el suelo buscando una solución positiva para todos.
... y mientras tanto sus ojos lloraban sangre negra.
Estupendo, mágico.
Inteligente, habil.
Culto, sabio.
Serio, solido.
Lógico, racional.
Buena persona.
Intuitivo, investigador.
Apasionado, con iniciativa.
Sensible y conocedor de los demás.
Unido al mundo por la emoción.
De convicciones, con palabra.
Capaz de guiar una nave a un mundo desconocido.
Que cuando se proponía algo, lo conseguía.
Que siempre tenía una solución a los problemas.
Que recogía las tareas abandonadas por otros y les daba vida.
Que sabia lo que casi nadie sabía.
Que aprendía con un chasquido de sus dedos lo que no conocía.
Y era grande y magnanimo.
Y creía que todo podía ser casi perfecto.
Y se esforzaba como nadie.
Y soñaba con que todo era mejor.
Y sabía que camino había que tomar en mitad de la noche más oscura.
Pero luchaba solo.
Pero a veces estaba muy cansado.
Pero nadie le cubría las espaldas.
Pero el tiempo desaparecia entre sus dedos.
Pero la fatiga le hacía fallar cuando la batalla se prolongaba eternamente.
Pero a veces confiaba en quien no debía.
Casi siempre podía conseguir grandes cosas.
Pero casi siempre necesitaba algo de ayuda.
Había un señor...
Y lo apuñalaron a mediodía, delante de todo el mundo, con un cuchillo oxidado, y dejaron que se arrastrase por el suelo buscando una solución positiva para todos.
... y mientras tanto sus ojos lloraban sangre negra.
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2014/10/16
MICROCLIMAS SOCIALES, INFLUENCIA Y ADAPTACIÓN
Mucho tiempo en un ambiente de tristeza, te acaba deprimiendo sin que casi te des cuenta.
Si vives en un lugar donde lo normal es hablar a gritos, ladrando, pues reaccionas así normalmente.
Si todo lo que te rodea emana sumisión pues la tendencia es a ser sumiso.
Si todos están cabreados, parece que uno no puede no estar cabreado.
Y así...
Hay una tendencia a la continuidad.
Si solo te pisan un día, reaccionas fácilmente, pero si lo hacen muy a menudo...
Cuanto más tiempo pasa, más te acostumbras. Hasta que no te das cuenta casi. O si te das cuenta, piensas que es lo que tiene que pasar, que es lo normal.
Es como la historia que todos hemos oído acerca del sapo o el cangrejo que si cae al agua hirviendo salta, o intenta salir, mientras que si la temperatura del agua va subiendo poco a poco, se cuece casi sin enterarse.
Pues imagínate que el agua tardase años en subir de temperatura, o que permaneciese mucho tiempo con un nivel de grados muy elevado, sin acabar de subir del todo nunca.
Antes o después llega el desgaste.
Y casi es peor si te diste cuenta, pero pensabas que la temperatura nunca te afectaría tanto, que tu podías con todo. Y dejaste que pasase.
Y bueno, no vamos ya a hablar de si eso lo pensaron otros por ti.
Antes o después, es normal que alguien o algo se salga de la tendencia.
Si vives en un lugar donde lo normal es hablar a gritos, ladrando, pues reaccionas así normalmente.
Si todo lo que te rodea emana sumisión pues la tendencia es a ser sumiso.
Si todos están cabreados, parece que uno no puede no estar cabreado.
Y así...
Hay una tendencia a la continuidad.
Si solo te pisan un día, reaccionas fácilmente, pero si lo hacen muy a menudo...
Cuanto más tiempo pasa, más te acostumbras. Hasta que no te das cuenta casi. O si te das cuenta, piensas que es lo que tiene que pasar, que es lo normal.
Es como la historia que todos hemos oído acerca del sapo o el cangrejo que si cae al agua hirviendo salta, o intenta salir, mientras que si la temperatura del agua va subiendo poco a poco, se cuece casi sin enterarse.
Pues imagínate que el agua tardase años en subir de temperatura, o que permaneciese mucho tiempo con un nivel de grados muy elevado, sin acabar de subir del todo nunca.
Antes o después llega el desgaste.
Y casi es peor si te diste cuenta, pero pensabas que la temperatura nunca te afectaría tanto, que tu podías con todo. Y dejaste que pasase.
Y bueno, no vamos ya a hablar de si eso lo pensaron otros por ti.
Antes o después, es normal que alguien o algo se salga de la tendencia.
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2014/10/15
SONIC HIGHWAYS - FOO FIGHTERS - Disco 2014
El octavo disco del grupo sale en menos de un mes. Con 8 canciones. Grabado en 8 estudios diferentes, de 8 ciudades distintas. Y por lo visto las canciones tienen algo que ver con la ciudad donde se grabaron, y tienen colaboraciones de cantantes/músicos autóctonos.
No hay canciones disponibles todavía así que... no os pongo nada.
++++++++++++
Ah... este es el ultimo post musical que escribiré en el blog.
Así pues dejo de dar la tabarra con el tema.
Además hay muchos sitios para enterarse de estas cosas.
A partir de ahora mis posts/entradas, en este blog de múltiples autores, irán en otra línea. Bueno se puede decir que ya he medio empezado.
No hay canciones disponibles todavía así que... no os pongo nada.
++++++++++++
Ah... este es el ultimo post musical que escribiré en el blog.
Así pues dejo de dar la tabarra con el tema.
Además hay muchos sitios para enterarse de estas cosas.
A partir de ahora mis posts/entradas, en este blog de múltiples autores, irán en otra línea. Bueno se puede decir que ya he medio empezado.
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Sonic highways
2014/10/14
SOMBRA
Soy la sombra de un pájaro imponente y elegante.
Parece que vuelo, fluyendo, grácil.
Pero en realidad me arrastro por el suelo.
Notando cada rugosidad por todo mi cuerpo.
Me arrastro, pero no soy una serpiente.
Si esta nublado apenas se me ve.
Cuando me cruzo con otras sombras, desaparezco.
A veces quisiera bailar.
Otras dejarme llevar por el viento.
Y en alguna ocasión, atravesar la tierra con mi puño desnudo, desgarrandola.
Pero entonces no sería una sombra.
A veces salgo a la luz, y bailo... porque quiero.
2014/10/12
ACDC - ROCK OR BUST - Playball - Disco 2014
Buf... que decir... los incombustibles ACDC.
Nuevo disco de estudio en breve.
No se entre discos de estudio, directos y recopilatorios, llevan más de 26 discos fijo. Creo que han vendido más de 200 millones de discos.
¿Que queréis que os cuente?.
Seguro que estará bien.
De momento solo se puede escuchar esta canción:
Nuevo disco de estudio en breve.
No se entre discos de estudio, directos y recopilatorios, llevan más de 26 discos fijo. Creo que han vendido más de 200 millones de discos.
¿Que queréis que os cuente?.
Seguro que estará bien.
De momento solo se puede escuchar esta canción:
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